El llavero con ruiditos
La misión principal de un niño, su objetivo en la vida, su meta a alcanzar, lo que tiene que hacer para verse realizado como persona es… dar el máximo por culo posible.
Molestar a tope hasta ganarse una hostia bien dada, a mano abierta. Sólo así podrá transformarse en una persona de provecho. Al menos así nos convertimos en ciudadanos de pro la mayoría de nosotros. A base de hostias más que merecidas.
El tiempo que pasaba desde que comenzabas a joder, hasta que te daban el primer aviso de guantazo y hasta que te cruzaban la cara, dependía de la paciencia de los adultos a tu alrededor y de las herramientas empleadas.

