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Demasiados juguetes

Tengo un niño de cinco años que para estas fiestas me pide todo lo que ve en la televisión. Además, los abuelos por ambas partes se pelean por ver quién le hace los regalos más costosos. ¿Qué debo hacer?

Para acertar en sus gustos y verles felices, antes de las fiestas muchos padres llevan a sus hijos a ver la desmesurada oferta de juguetes que se exhibe en los grandes almacenes y supermercados. Sin embargo, no debes olvidar que en esta materia también impera la ley del deseo.

Así como un niño que se atiborra de dulces y golosinas termina por asquearse, el exceso de juguetes desconcierta o produce indiferencia. Sin ton ni son, el chaval pedirá cualquier cosa, cuanto más cara, mejor. Sus aparentes caprichos deben ser interpretados como un reclamo para que su padres pongan un límite a su demanda. El hecho de recibir regalos de forma ilimitada ya no le permitirá desear; y la falta de deseo produce caprichos, aburrimiento y angustia.

Juguetes para niños de 6 a 12 meses

De 6 a 9 meses

El bebé puede estar sentado por ahora y tratando de rastrear cosas en el suelo, los juguetes que fomentan el rastreo son buenos. Estos son los juguetes que pueden rodar como bolas de madera o pelotas suaves con texturas. Este es un buen momento para introducir libros con rimas y movimiento de la mano, tal vez con un CD para ayudar con el canto!

De 9 a 12 meses

El bebé está en movimiento! Sentarse y gatear ahora es una segunda opción y caminar es divertido, aunque lo haga de forma un poco inestable. Un carro de 4 ruedas con un mango de manubrio será bien recibido. El bebé está empezando a tomar decisiones y el ejercicio independiente de los juguetes mismos pasa a ser parte del juego. La elección de un juguete en particular  es parte del desarrollo. La destreza manual es importante para que un juguete pueda ser recogidos y luego abrirlo o  desarmarlo es divertido. El bebé ahora disfruta de los juguetes musicales y puede tener un juguete especial.

Cabe señalar que los juguetes de peluche son más adecuados para niños mayores.

Grandes juegos para niños pequeños

Los niños pequeños pueden ser un grupo difícil para ir de compras cuando se trata de juguetes. Algunos de ellos todavía suelen llevarse a la boca un montón de cosas, son muy activos, y aunque se ha superado la etapa de bebé, todavía no está listo para los juguetes complicados, ya que su capacidad de atención puede ser por un tiempo corto. Teniendo todo esto en mente, aquí están algunos  de los grandes juguetes para los niños pequeños.

Los vagones y las ruedas

Los juguetes que tienen ruedas son bastante buenos para mantener el ritmo de un niño pequeño. Tienen partes que pueden empujar, varios elementos que se pueden reconocer, sobre todo en cuanto al aprendizaje del vocabulario. Pasearse en juguetes también es sumamente positivo, y pueden ayudar a mejorar las habilidades de motricidad gruesa. A esta edad, sin embargo, desea evitar cualquier cosa con motor o con pedales. Los vagones son maravillosos, también.

El osito de peluche

Por su capacidad para soportar desde el más cálido abrazo hasta una “merecida” paliza de vez en cuando, los muñecos de peluche son los juguetes predilectos de nuestros hijos. Juntos comparten los juegos, las risas, el sueño y alguna que otra lágrima. Su cuerpo rechoncho, su carita simpática y bonachona, su pelo suave y su dulce mirada han hecho del osito de peluche un compañero ideal desde la más tierna infancia durante varias generaciones.

Los niños disfrutan de la compañía de este adorable muñeco, siempre dispuesto al abrazo y a las caricias. Durante el día, lo bañan, lo visten, parlotean con él, lo sacan de paseo y lo sientan a la mesa como a uno más. Y de noche, como no podía ser menos, ocupa un lugar preferente en su cama.

El peluche es también el encargado de aguantar estoicamente los espontáneos arrebatos de cólera, tan frecuentes a esta edad. Y esto supone ser vapuleado, pisoteado y arañado, hasta que el pequeño se cansa y recobra finalmente la calma. Pero, por encima de todo, los ositos cumplen una importante función: la de proporcionar el consuelo necesario en los momentos difíciles.