Posts Tagged ‘Primeros años’

Comportamiento del niño de un año

Una persona que nos provoca quiere retarnos, impulsarnos a reaccionar. También el niño que, de repente, se nos rebela quiere desafiarnos. Pero ningún niño se enfrenta a sus padres sólo porque le gusta hacerse un poco el Rambo. El estado de ánimo que lo lleva a la provocación ha ido creciendo poco a poco de la forma siguiente:

1. El niño, que hasta entonces ha estado jugando pacíficamente, se vuelve intranquilo. Toca varios juguetes sin motivarse con ninguno, todos le resultan aburridos. Rezonga un poco, sus movimientos se vuelven desganados. En este momento reclama nuestra presencia, está lanzando una llamada de socorro: “Necesito tu ayuda. Me canso y no me quedan fuerzas para inventar otro juego. Haz algo para que desaparezca este malestar que siento”.

2. Si ante este estado de cosas nadie le hace caso, el pequeño se vuelve aún más intranquilo. A lo mejor retoma el juego de antes, pero ya con una rabia apenas contenida: hace derrumbarse con estrépito la torre de los cubos, tira al osito a un rincón o le arranca un brazo a la muñeca. Acto seguido, busca con los ojos ese punto, esa sirena de alarma que, según su experiencia, atrae con toda seguridad la atención de la madre o del padre: ¿abrir la heladera?, ¿manipular las llaves de la cocina?, ¿arrancar una planta? Con todo eso quiere decir que ahora necesita ayuda de verdad. “¿Por qué nadie se ocupa de mí?”

Congelar la comida, una opción saludable para niños

Los pediatras recomiendan una alimentación saludable y equilibrada, rica en proteínas, vitaminas y minerales. El secreto para una dieta infantil es el alto consumo de vegetales, frutas y carnes, sin olvidar los cereales y algunos productos con harina.

Ahora bien, en los tiempos que corren y dada la escacez de tiempo es difícil cocinar sano pues los productos saludables sontambién los que requieren mayor tiempo de elaboración. Por esa razón, se recomienda apelar a las comidas congeladas pero no hablamos de comprarla en el supermercado sino de elaborarla con nuestras propias manos.

No hace falta perder todo un día cocinando comida para luego llevarla al frigorífico. Apenas es cuestión de ser un poco organizadas. Así es como al momento de cocinar vegetales puedes cocinar una gran cantidad para luego distribuirlos en pequeñas porciones en envases herméticos y llevarlos al frigorífico. Puedes mezclar vegetales o bien guardarlos en forma separada. Incluso puedes cocinar carne y luego cortarla en trozos pequeños o picarla para luego guardarla. Las raciones te permitirán llevar un conteo semanal para así saber cuantas cenas o almuerzos te quedan y asegurarte que tu hijo coma sano.

Llantos y quejas en los niños

Las quejas y el lloriqueo son muy comunes en los niños pequeños, en especial si tienen entre 1 y 2 años y aún no saben expresarse con palabras. Los niños practican estos hábitos para pedir algo que quieren y obtener el resultado. También lloran y se quejan cuando no logran la atención de sus padres pero lo más sorprendente es que no saben lo que es el lloriqueo ni como suena.

Para comenzar, puedes pedirle que hable con voz normal cuando se pone quejumbroso o llora. Explícale que suenan desagradables y muéstrale una mejor forma de comunicarse. Tú también debes estar atenta a sus reclamos pues por lo general están relacionados con la búsqueda de tu atención. Puedes pedirle que aguarde un momento o bien pararte a su altura y explicarle que debe esperar hasta que termines de realizar lo que estás haciendo siempre y cuando sea un tiempo de espera realista para un niño pequeño.

¿Cuándo comienzan los niños a vestirse solos?

Algunos padres desean que sus hijos crezcan de prisa y se ocupan de enseñarles y estimularlos para que adquieran más independencia. Otros en cambio deciden aguardar a la propia madurez del niño.

En este transitar entre uno y otro polo los peques desarrollan habilidades. Algunos antes, otros después pero todos lo harán eventualmente. Muchos padres se preguntan cuando sus hijos comenzarán a vestirse solos y no hay una respuesta certera.

Hay niños que se pone su ropa a los dos años y otros son más perezosos. Más allá del momento en el que lo hagan, el vestirse en forma independiente no habla de la madurez de un niño sino y en todo caso de su personalidad. Hay niños más independientes que otros que desean hacer todo por su cuenta. Otros prefieren la ayuda externa y no se preocupan por vestirse por sus propios medios.

La mayor parte de los niños tiene la habilidad para ponerse prendas sencillas a los dos años pero esto no significa que quieran hacerlo. Y no hay nada malo en que no quieran, por el contrario podremos ocuparnos de ellos durante algún tiempito más para luego no sentir esa nostalgia que sienten tantas madres cuando descubren que sus pequeñines se han vuelto pequeños adultos…

La rutina del niño que ingresa al colegio

Entendido desde el punto de vista afectivo, ingresar en la escuela, en un sistema de códigos nuevos, con personajes adultos extraños, diferentes de las figuras de mamá y papá, implica una separación. Dicha separación comprende un alejamiento de ios códigos de comunicación establecidos en los años previos entre el niño y su madre, primero; entre el niño y los restantes miembros de la familia, después. Hemos hablado del esfuerzo que implica para toda madre comprender por qué llora su bebé.

Para crecer y legar a ser un niño que debe ir a la escuela, ese niño tuvo que abandonar una serie de objetos amados: para acceder a la taza y los cubiertos tuvo que perder primero el pecho, luego la mamadera. Para controlar sus esfínteres y ser todo’ lo “civilizado” que la cultura espera tuvo que perder los pañales y los placenteros cuidados que, alrededor de las funciones biológicas de micción y defecación, le brindaba su mamá.

El ingreso a la escuela

Desde el punto de vista afectivo y rutinario, ingresar en el sistema escolar no tiene muchos beneficios para el niño y tampoco para los adultos. Para los padres, y fundamentalmente para la madre, tiene también su costo. Significa que hay que dejar partir a ese niño, entregarlo, cederlo de alguna manera, al mundo exterior. ¿Serán buenos sus compañeritos? ¿La maestra será lo sufucientemente afectuosa?.

Decimos que el proceso de separación es más complejo para la madre, porque el embarazo y la dependencia del bebé en los primeros tiempos hicieron que el sentimiento de pertenencia hacia el hijo fuera inevitablemente mayor que para el padre. Si relacionamos lo anterior con lo que ocurre en el aprendizaje, podemos hacer ciertos paralelismos que expliquen la relación entre los primeros años de vida y la adaptación del niño en la escuela.

Aprender significa, entre otras cosas, incorporar algo nuevo, diferente. En ese sentido, de la mayor o menor frustración con que el niño y la madre hayan vivido las sucesivas etapas de separación que hemos descripto, dependerá su preparación para afrontar el inicio escolar. Este representa, junto con la separación que posteriormente representará la adolescencia, momentos decisivos en la individuación de cualquier sujeto.

El comportamiento de los niños

Mi hijo es un pequeño príncipe… cuando está con otras personas. Es obediente, risueño, amigable. Ahora bien, cuando está conmigo se transforma en otro niño y se vuelve caprichoso, llora y reclama a todas horas del día.

¿Es normal que suceda semejante cambio de temperamento? La buena noticia es que sí, de hecho su comportamiento nos habla de que tú y tu hijo han establecido un fuerte lazo afectivo. La doctora norteamericana Tara Levy incluso afirma que “en realidad es un cumplido” pues “mientras más cómodo está un niño con su mamá o la persona que lo cuida la mayor parte del tiempo, peor se porta, porque confía en que puede contar contigo sin importar lo que haga”.

Los niños acostumbran a comportarse de la forma esperada cuando están con otras personas o en la guardería, en lugares donde no se sienten totalmente cómodos pero cuando regresan a sus hogares afloran sus frustraciones y sentimientos pues de alguna forma ellos saben que a pesar de todo el amor de sus padres es incondicional.

Entonces bien, si eres madre y tu hijo se vuelve caprichoso cuando está contigo sólo ten paciencia y conserva la calma, su comportamiento habla de la buena relación entre ustedes.

Vestidos de niña Guess para el primer año

Si estás buscando un vestido para una ocasión especial como el primer cumpleaños de tu niña, sin duda estos modelos de vestidos Guess son una excelente opción. Los vestidos para niñas Guess vienen en una gran variedad de diseños, y atractivos colores, ya sea de estilo casual, más informales o en estilo clásico tradicional para que tu bebé luzca como una verdadera princesa. Siempre teniendo en cuenta que a una niña pequeña lo que más le interesa es sentirse cómoda, los modelos son bien adecuados, confeccionados con materiales suaves para que no dañen su piel suave. Hecha un vistazo a nuestra galería de imágenes:

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Vía / Stylish eve

Pasar de la cuna a la cama, una nueva etapa

No hay una edad certera en la que los niños deben pasar de la cuna a la cama aunque se recomienda que lo hagan entre el año y medio y los tres años y medio de edad. ¿Cuándo es el momento perfecto? Esto dependerá de cada niño y también de sus padres.

Hay muchas razones por las cuales llega el momento de pasar a una cama grande: la llegada de un hermanito, la seguridad, evitar que los niños salten de la cuna, una mudanza, etc. Si bien cada caso es diferente, la mejor forma de saber cuando es el momento perfecto es observando al niño.

Cuando los niños están demasiado activos o cuando ya van al baño solitos hay que pensar en una cama. Hay muchas formas de realizar el pasaje y esto dependerá de cómo los niños se adaptan a los cambios. A algunos niños les cuesta mucho la adaptación y otros la toman con naturalidad. Hay padres que deciden hablar con el niño algunas semanas antes para contarles acerca de su nueva cama y otros en cambio deciden celebrar la ocasión con una “fiesta de inauguración”.

Disfluencia o tartamudez

  • La disfluencia o tartamudez se manifiesta en general entre los 2 y 5 años. Empieza con saltitos y vacilaciones porque el desarrollo del habla y las funciones del lenguaje están en plena evolución.
  • Se trata de un trastorno funcional dinámico que se desencadena cuando se pierde el equilibrio entre las demandas del lenguaje y la capacidad del niño para cubrirlas.

  • Produce mucho sufrimiento: los niños comienzan a perder la continuidad y la facilidad para hablar, son señalados, reprendidos y corregidos y terminan negándose a hablar adoptando un habla cuchicheada.
  • Es normal que todo niño entre los 2 y 5 años vacile y repita al hablar. Si esto se acompaña de esfuerzo y de incomodidad, es necesario hacer una consulta con un especialista en tartamudez.
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