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El gusto en el recién nacido

En lo referente a la sensibilidad del recién nacido a los diversos sabores sabemos mucho más que en cuanto a su sensibilidad a los olores, aislados del gusto. Basta con observar las reacciones de un niño de pocos días o de pocas semanas al mostrarle los primeros alimentos diferentes de la leche: supongamos, por ejemplo, que se le dan algunas gotas de limón a un lactante que hasta entonces haya tomado única y exclusivamente leche materna.

La mayoría de las veces, el niño hará muchas muecas y escupirá con enfado y disgusto aquella cosa acida, tan distinta de la otra (dulce y suave) a la que está habituado. Pero eso no ha de suceder siempre así: a algunos niños les agrada desde el principio el nuevo sabor, y otros lo aceptan con resignación, aunque no con demasiado entusiasmo.

Lo mismo puede ocurrir con las primeras papillas que tengan algo de sal, con el caldo de verduras, con la carne, el queso, los huevos, la fruta, etc. A ciertos niños parecen gustarles todas las comidas, casi sin distinción, mientras que otros son más selectivos; otros exigen exclusivamente un determinado tipo de alimento, en general la leche, y, en caso de no satisfacerles los otros, los vomitan. Pero las posibilidades son casi infinitas: hay niños que prefieren el zumo de tomate al zumo de naranja, el pescado hervido en vez de la carne de ternera, las zanahorias a las patatas y a las espinacas, el hígado hervido a la pechuga de pollo a la plancha, etc.

El uso del chupete

¿Es recomendable el uso del chupete? Al analizar este tema seguramente encontraremos opiniones diversas sobre la conveniencia de su utilización, si es aconsejable, si no lo es, si trae alguna consecuencia para la salud del niño, sobre todo en relación a deformaciones a nivel bucal.

Ahora bien, cuando nos detenemos a observar a un bebé recién nacido, vemos que la mayoría del tiempo duerme y cuando se le presenta alguna necesidad se hace oír mediante su llanto.

Estas necesidades   pueden ser estímulos tanto internos como externos que le generan una tensión que lo desborda, por lo que buscará librarse de ese sentimiento para lograr recuperar su bienestar.

La mamá, con su actitud protectora y sostenedora, será quien ayude al niño a tolerar estas tensiones en este proceso de maduración paulatina y gradual a nivel psico-físico y social. Será la encargada de proveerle el pecho en momentos de hambre, de cambiarlo, bañarlo, en fin, de ocuparse de él en forma integral.

Niños pequeños y el cambio de clima

Un niño pequeño al que se traslada, por ejemplo, de un pueblo de clima templado a una ciudad de clima riguroso, encontrará unas condiciones ambientales bastante distintas de las que conoce desde que nació: una atmósfera más fría, un aire menos limpio, una variación en el grado de humedad, más o menos viento y otras características meteorológicas, incluidas las precipitaciones y la nubosidad. Todo esto no producirá en el pequeño grandes alteraciones, pero requerirá indudablemente que”su organismo realice un notable esfuerzo para adaptarse.

El bebé debe viajar en la parte posterior, acostado en el cuco. Desde los 9 meses puede ir en un asiento especial, invertido. A los 10 años debe llevar ya cinturón.

Los lactantes son habitualmente muy sensibles a los cambios ambientales, y durante algunos días suelen manifestarse algunas señales, aunque leves, de malestar, que hacen patente dicho esfuerzo, al que están sometidos. Por ejemplo, duermen menos, están más agitados, tienen menos apetito y a veces sus funciones intestinales son más irregulares. Luego, todo pasa y el niño vuelve a ser el de antes. Pero si, después de algunos días, se le traslada de nuevo a su lugar de origen, empieza otra vez, y desde el principio, su trabajo de adaptación: nuevamente se sentirá molesto.

Bebés movedizos

Después de tantos meses pasados dentro de la panza de mamá, los recién nacidos descubren la sensación del movimiento y exploran este ámbito de acuerdo a sus posibilidades. Hay muchas posibilidades de estimulación para ayudarlos a mejorar día a día, sin que impliquen una exigencia para el niño.

  • Cada vez que le cambie los pañales déjelo un buen rato desnudo, para que pueda patalear y jugar con sus piernas. Quédese a su lado vigilándolo, porque un bebe que todavía no se sienta puede desplazarse más de lo que podemos imaginarnos.
  • Para jugar con él, recuéstese a su lado sobre la cama matrimonial. De este modo, él hará lo posible por moverse o mirar hacia donde usted está.
  • Dentro de la cuna, cambie los móviles y los juguetes de lugar. Esto sirve para que el bebé ejercite distintos músculos cuando juega.
  • Asimismo, muévase mientras le habla para que él la siga con la vista.
  • Charle con el pediatra para establecer qué tipo de ayuda tiene que darle para que sostenga la cabeza. Nunca tiene que quedar colgando, pero con buen criterio se podrá determinar cuando los músculos están desarrollados, para ir retirando el apoyo poco a poco.

Lactancia de regreso al trabajo

La duda, la culpa y más que nada el temor angustian a las madres cuando se acaba el tiempo reglamentario de licencia y deben retornar a su trabajo. Entonces, muchas madres se preguntan si es conveniente seguir dándole el pecho o sustituirlo por una leche artificial. No obstante, en un estudio realizado hace varios años, se descubrió que las madres primerizas que trabajan suelen ser más propensas a criar al pecho a sus hijos en comparación a las que no trabajan.

A su vez, no se hallaron pruebas de que la vuelta al trabajo acortara de manera significativa el tiempo en que la madre amamante. Si la elección es continuar alimentando a su hijo a pecho, existen varias opciones para hacerlo.

Si el regreso se pauta de manera parcial puede extraerse leche para dársela cuando esté fuera y le dará el pecho cuando regrese a casa. Otra posibilidad, en el caso de que la jornada laboral sea extensa, es hacer una combinación de leche materna con leche artificial. Lo fundamental es tener un sacaleche adecuado y, en ambos casos, es recomendable aclarar las condiciones específicas con una consejera de lactancia y con su jefe.

Odontología del niño

La erupción de los dientes de leche se inicia, en la mayoría de los casos, hacia los seis o siete meses de edad y termina hacia los dos años y medio o tres años. Esta primera dentición se compone de veinte piezas dentales: dientes, colmillos y muelas.

Con cierta tendencia a esquematizar, cabe afirmar que la evolución de los diferentes tipos de dientes acaece por semestres en el orden siguiente: Del sexto al duodécimo mes de vida irrumpen los incisivos, cuya corona se abre camino a través de la encía y que crecen con rapidez, debido al desarrollo de la raíz, hasta quedar totalmente al descubierto. Los primeros que aparecen son los incisivos inferiores.

En general, el primer diente que aparece es el incisivo medio inferior. Poco después nace otro a su lado y, a los ocho meses, surgen los dos incisivos medios superiores.

Entre el noveno y décimo mes nacen los incisivos laterales superiores, y hacia los doce meses los incisivos laterales inferiores, de manera que durante el primer año nacen ocho dientes:

Ejercicios para el bebé

Les planteamos en este post dos ejercicios para tender la mano hacia los objetos de manera más compleja.

1. Tender la mano hacia objetos que se ofrecen desde distintas direcciones. Primero, colócate frente al bebé y preséntale desde allí objetos interesantes. Después, y gradualmente, ofrécele otros desde la derecha o la izquierda, desde arriba o abajo, desde ángulos diversos, etc.

Al principio, enséñaselos desde cerca, luego vete alejando, de modo que el niño tenga que alcanzarlos tanto con el brazo doblado como totalmente extendido. Muéstraselos también para que tienda hacia ellos el brazo derecho y el brazo izquierdo.

2. Tender la mano hacia objetos en movimiento. Mueve lentamente un objeto interesante frente al niño, siempre al alcance de sus manos. Seguirá el movimiento no sólo con los ojos y la cabeza, sino también con los brazos. No abuses de la paciencia del pequeño. Es suficiente que siga el objeto con los brazos de uno a dos segundos. Luego, permítele cogerlo.

Desarrollo del pensamiento a través del juego

El desarrollo de la experiencia y el pensamiento a través de los juegos se puede empezar a estimular a partir del cuarto mes al sexto mes. Con ello se puede ayudar a tu hijo a alcanzar varios objetivos, tales como:

Para lograr esto existen una gran variedad de ejercicios, les proponemos a continuación uno para asir objetos variados. El objetivo de este ejercicio es enseñar al niño a asir distintos objetos, que difieren no sólo en su forma, sino también en otros aspectos físicos. Da a tu hijo la oportunidad de asir:

Esos objetos han de ser fáciles de limpiar, no frágiles, sin bordes agudos ni puntas. Para mayor seguridad, envuelve el mango del cucharón con una funda de goma o de tela limpia. El principio del ejercicio es que el niño ha de aprender que se toma una varilla de distinta forma que un plato o una tela y que el objeto se comporta de distinta manera una vez asido. Por ejemplo, no es lo mismo un papel que un cubo. El simple asir los objetos le proporcionará experiencia con los diversos materiales.

Estimulación del bebé de 12 a 18 meses

En una etapa de grandes avances como es la que atraviesan los bebés de los 12 a los 18 meses, la estimulación es una gran caja de Pandora que alimenta su madurez y desarrollo.

A los 15 meses comienzan a pronunciar palabras sueltas y señala objetos para que los padres les repitan su nombre. Les fascinan que les lean cuentos y que les canten y si bien aún no pueden hablar demasiado los padres pueden explicarles todo lo que hacen pues ellos comprenden casi todo. A los niños les gusta que les festejen las palabras que incorporan y sus avances. Se recomienda a los padres hablarles con las palabras adecuadas para que los niños aprendan mejor (por ej. “perro” en lugar de “Guau guau”).

La socialización con otros niños es fundamental en este período. Los juegos en la plaza, las salidas con otros niños alimentan sus relaciones y a través de ellas aprenden a compartir.

También es posible enseñarles hábitos de orden, como el guardar los juguetes luego de jugar.

Desarrollo del bebé de 12 a 18 meses

Al año de edad del bebé se produce un cambio fabuloso, nuestro hijo deja de ser un bebé pequeño para transformarse en un ser cada vez más independiente que ya puede moverse por su cuenta, hablar y expresar lo que siente.

Los avances son significativos entre los 12 y los 18 meses de edad. Los bebés ya se paran y caminan sin ayuda, intentan alimentarse por su cuenta, se entretienen tomando objetos, bailando, participando en las conversaciones.

La dinámica de los juegos también cambia pues ahora disfrutan de los juegos con bloques de construcción, de los cubos y figuras para apilar, y de los juguetes de encastre. También distinguen las figuras geométricas y pueden colocarlas una dentro de la otra.

Es una edad en donde los niños imitan acciones y personas, una etapa en la que se dan cuenta de sus errores y se animan a intentarlo nuevamente. En esta etapa les divierten los juguetes para trasladar y también dibujar.

Ahora experimentan emociones como el miedo, el afecto, los celos, la ansiedad y la simpatía y los pueden expresar.